Debo confesar que hoy por primera vez leí un blog desde el rol de padre, y no, como siempre lo hago, desde la perspectiva periodística.
Esta tarde me enganché en una pregunta que Víctor Solano dejó abierta en su blog ¿Comunicación? acerca de la utilidad o trascendencia de los blogs. Le escribí un comentario, como acostumbramos a hacer cuando compartimos el interés por un tema.
Fue entonces cuando entré al blog de su hijo, El Sitio de Victi. Bastó leer las primeras líneas del post de hoy “El mundo de Gaby” para que respirar profundo -mejor dicho, suspirar- y llenarme no sólo de aire, sino de satisfacción, de felicidad; más de paz que de euforia.
Ver los Links en el blog de Gaby me produjo otra sensación: la de sorpresa. No sólo su papá y su hermanito tienen cada uno su blog; lo tiene su mamá, su abuelo, su abuela y su tío. La familia de Víctor está unida en la blogósfera.
Dios quiera que muchos niños crezcan comunicándose más y mejor, expresando sus emociones y sentimientos, aprendiendo a compartir su espacio y a respetar el de los demás. No importa si es un pedacito de ciberespacio o un rinconcito de su dormitorio. Comunicar es compartir, y compartir es vivir en armonía.
La familia de Víctor podría ser un modelo a escala de un mundo mejor. Dios los bendiga.

Hermosas palabras Luis, que las llevaremos en el corazón cada uno de nosotros. ¿Sabes una cosa? Lo increíble es que hay quienes no entienden lo brillante que se esconde en cada post de un niño. Yo me revitalizo cuando Gaby, de 5 años, me dicta sus posts (icoherentes en nuestra racionalidad), pero enormemente nutritivos porque allí está reflejando sus posiciones con todo lo que ello implica como miedos, sueños, expectativas y esperanzas. Ojalá más niños se integren a la blogosfera y nos sigan dando ejemplo a los más grandes. Un abrazo desde Bogotá.