Venezuela y Cuba construiría bases militares en la frontera con Colombia

Con la participación de Cuba, Venezuela construiría bases militares  para combatir a grupos irregulares y paramilitares en la frontera colombo venezolana. El anunció lo hizo el ministro venezolano para el Poder Popular del Ministerio de Interior y Justicia, Pedro Carreño en la sede del Teatro de Operaciones Nº 2 de La Fría, estado Táchira.

Bases Militares Cuba Venezuela Frontera ColombiaLa afirmación la hizo el Ministro Carreño en compañía de los generales de la Fuerza Armana Nacional de Venezuela Carlos Acosta Pérez, jefe de Comando del Estado Mayor, Isbelis Delgado Cruz, de la Guarnición Militar de San Cristóbal, Jaime Escalante Hernández, del Comando Regional N° 1 de la Guardia Nacional.

El financiamiento de las obras militares estaría a cargo de PDVSA y del Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria SENIAT.

Sólo el Diario La Nación, que se edita en San Cristóbal, capital del estado Táchira, recogió la noticia. Mientras tanto, la prensa gubernamental, que también hizo una reseña del acto en el que se hizo el anuncio, omitió mencionar la participación cubana en la construcción de tales bases fronterizas. La prensa oficial se centra en informar la realización de una otra reunión realizada en el Teatro de Operaciones N° 1 (Guasdualito, Apure), similar a la reseñada por Diario La Nacion en La Fría, estado Táchira.

Por su parte, la agencia gubernamental de noticias ABN menciona solamente los convenios firmados para la obtención de los recursos financieros requeridos para instalaciones militares previstas para los estados Táchira, Zulia y Apure.

Queda por conocer la reacción de Colombia luego de este anuncio. En particular, a pocos días de que el canciller colombiano afirmó que el presidente venezolano Hugo Chávez sirve de inspiración a la guerrilla colombiana.

Al día siguiente de tal afirmación el canciller colombiano dejó ver que el presidente Alvaro Uribe le llamó la atención por tal declaración. Sin embargo, no se retractó de lo dicho.

Uribe habría recomendado prudencia a todos los funcionaios del alto gobierno colombiano en el tema de las relaciones con Venezuela. Frente al anuncio de participación cubana en la construcción de bases militares fronterizas en Venezuela, ¿prudencia significará silencio? No parece posible.

Un Espectador de 120 años

 

Este jueves 22 de marzo, el periódico colombiano El Espectador cumple 120 años de haber sido fundado por Fidel Cano en la ciudad de Medellín.

Han sido 120 años de “trabajar en bien de la patria con criterio liberal y en bien de los principios liberales con criterio patriótico”, como reza su lema más que centenario. Frase ciertamente apropiada para los tiempos cuando periodismo y política eran casi lo mismo. Comunión que no era posible sólo en Colombia, sino en muchos países, incluyendo la Venezuela que presidía entonces el general Antonio Guzmán Blanco.

Hoy en El Espectador se puede leer otra frase que resume -más bien, reafirma- aquellos principios liberales y el criterio patriótico: “El papel se arruga, los principios jamás“.

Bien lo declara la nota Editorial de la edición del pasado 17 de marzo: “en diferentes épocas de nuestra desgarrada historia nacional, se ha querido callar el periodismo independiente y libre de El Espectador a través de cierres, multas, encarcelamientos, excomuniones, incendios, saqueos, censuras, bloqueos económicos, amenazas, asesinatos, terrorismo y toda suerte de mordazas“.

Tantos ataques sin duda han arrugado mucho papel, pero no han logrado callar ni derrotar sus principios e ideales, “en defensa de la vida, de las libertades y del crecimiento de una sociedad sana y justa“.

El Espectador afirma que está hoy “en inmejorables condiciones para continuar labrando nuestro (su) futuro“. Ojalá sea así, para que vuelva a su frecuencia diaria a la que tuvo que renunciar como único camino para sobrevivir en medio de una crisis financiera. Pero El Espectador, en esencia sigue siendo un diario, solo que para sus periodistas el día tiene 168 horas en vez de 24.

Post Scriptum: A propósito del aniversario de El Espectador, recomendamos leer la excelente nota que publica el blog colombiano ¿Comunicación?, de Víctor Solano.

Ver y creer

Una semana después de que posteara en este blog una nota (Ver para creer) acerca del largamente esperado rediseño de El Nacional, por fin salió el pasado 28 de febrero a la calle.Ciertamente, el cambio no ha sido fácil para nadie en el periódico.

La mejor descripción de lo que fue el proceso lo contó la periodista Katiuska Hernández en un comentario suyo en este blog:  “Ya parimos de las propias entrañas y con tal dolor el nuevo diseño del periódico El Nacional. El niño aún no come solo pero por lo menos esta en los brazos de los periodistas que lo hacemos para que pronto se valga por sí solo.”El Nacional tiene nueva cara.

Pero, ¿es o será un nuevo periódico? Más allá de su nueva estructura de dos cuerpos tamaño standard, acompañados de otros dos tabloides, quedan en el aire muchas interrogantes sobre su contenido.¿Los textos breves sacrificarán la precisión en aras de la apariencia? ¿Se le dará más espacio a una foto regular-a-color, en lugar de una mejor-foto-blanco-negro? ¿Habrá más reportajes de investigación? ¿Y las entrevistas? Sin duda históricamente ese ha sido un género en el cual El Nacional  ha destacado.

Podríamos hacernos decenas de preguntas, siempre partiendo de la premisa de que rediseñar una publicación no es solamente hacer cambios en la rotativa o en la plantilla de montaje. La estructura y el diseño gráfico de El Nacional se repensaron durante mucho tiempo, pero ya se concretaron en la edición del 28 de febrero. Vendrán ajustes, pero no deberían ser sustanciales. Ya sus lectores se encontraron con la sorpresa del cambio y disfrutan su colorido aspecto. El reto será superar la novedad y llenar el nuevo layout con el contenido que necesita el lector; particularmente en este momento que vive el país, y los que vendrán.

Hacer crónica en la primera página del Cuerpo Ciudadanos es una buena iniciativa, pero ¿es la historia de dos vendedores de perroscalientes el tema para esa crónica? Sí o no, cualquiera puede ser la respuesta. Lo que no aceptará ambivalencias es la calidad del periodico que se haga; no importa si se imprime en una moderna rotativa Wifag o en una vieja Heidelberg;  si es a full-color o en blanco-negro.

No muy lejos en la historia del periodismo venezolano está le lección de El Diario de Caracas. Sin hablar de lo que pudo ser la gestión administrativa de la empresa editora, El Diario pasó de ser una de las mejores iniciativas del periodismo latinoamericano, a simplemente El Diario en la Playa (su sección central de fotos  softporno). Hoy  no es más que uno de los varios periódicos que sobreviven jugando las posiciones editoriales que le marca la publicidad que el gobierno pone en sus páginas.

Del fondo a la forma

Lo que retrasó la salida del diario fueron los inconvenientes que se fueron encontrando los técnicos durante la instalación y pruebas de la nueva rotativa Wifag.  Un punto de honor, si se considera que la promesa principal ante los anunciantes fue justamente la de brindar una elevadísima calidad gráfica, la cual aún está lejos de lograrse.

La primera edición (al menos el ejemplar que compré en el kiosco de la esquina) presentó una larga lista de problemas de impresión.  El problema generalizado fue el de registro de la cuatricromía. Hoy sigue apareciendo, pero justo es decir que la segunda edición mostró bastante mejora.

Otra falla generalizada es la disparidad en el corte de las páginas, lo que hace que en algunas de ellas casi desaparezca el margen inferior; o peor aún, que la foto de la actriz Sandra Beltrán  se imprimiera en dos folios distintos y mostrara un descalce de poco más o menos un centímetro. En todo caso, éste es un error que corresponde más a la imposición que a la impresión. Normalmente lo comenten los diseñadores o montadores que no han tenido experiencia de taller.

En los márgenes laterales también hubo problemas; no en el corte, sino al quedar la mancha fuera del área de impresión.

Al recorrer las páginas encontré distintos valores de negro, desde textos lavados (grises), hasta los enchumbados de tinta. Defecto que por supuesto se extendió a los fondos tramados, tanto del contenido informativo como del publicitario. Varias fueron las razones que observamos: algunas palabras (títulos de secciones) están definidas en color (rojo, tal como se puede ver en la versión digital), pero se imprimieron en negro con el mismo porcentaje de trama que tenían en el magenta. De allí que resultaran impresas en un tono de gris que los hizo poco legible. Como tampoco resultó legible la página 13 de Escenas, debido que el texto pareció estar en dos negativos distintos del negro.

Muchas fotografías perdieron sus valores de color, resultando  en manchones de tinta con poca definición, o en imágenes lavadas sin tonos medios.

Algo muy bueno: La tipografía de los textos principales. Su valor la hace cómoda para la lectura, al tiempo que el especio entre columnas facilita el recorrido visual. Lo mejor: Zapata a todo color.

Fuera del tema gráfico hay dos  aspectos destacables: El primero, el libre acceso que durante “pocos” días tendrá la versión digital de El Nacional. El segundo, utilizar un blog para interactuar con los lectores sobre el rediseño. Pero olvidaron un detalle: no tiene enlace desde la sección de blogs del homepage, donde solo aparecen los blogs de los periodistas Javier Pereira y Humberto Acosta.