
El pasado mes de abril la Cámara de Diputados de Brasil aprobó una Medida Provisoria que prohíbe la comercialización de bebidas alcohólicas en las adyacencias de las carreteras federales. La medida penaliza como responsable criminal a los conductores que conduzcan embriagados. El proyecto de ley que dispone restricciones sobre esos productos está en espera de ser considerado por la plenaria de la Cámara de Diputados. La industria publicitaria entretanto intenta llamar la atención de los consumidores:
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“Quieren prohibir la publicidad de cerveza en Brasil. Eso es lo mismo que prohibir la fabricación de destapadores de botellas en Brasil”.
Ni la propaganda
ni los destapadores son motivos
para que los irresponsables conduzcan embriagados.
La propagando o el destapador
no son los cumplables por la venta ilegal
de bebidas alcohólicas a menores.
Destapadores y propaganda
no son los que incentivan
a los cobardes a practicar la violecia doméstica.
Esas son cuestiones que sólo la educación,
la democratización
de la información
y el rigor en el cumplimiento de las leyes pueden resolver.
Por eso,
prohibir la publicida de cervezas
no va a cambiar en nada ese cuadro.
Nadie le va a quitar a usted el derecho
de que le guste o no esta
o aquella publicidad,
de formarse su propia opinión.
Un derecho tan sagrado
como el que usted tiene de comprar o no
un destapador de botellas.
Es decidir qué hacer con él.
(Aviso de la campaña de la Asociación Brasileña de Agencias de Publicidad ABAP ante propuestas legislativas que buscan restringir la publicidad de bebidas alcohólicas).