Venezuela en manos divinas

imagesLa frase que mejor describe la situación que vivimos los venezolanos se la leí a Eurídice Ledezma al terminar la Memoria y Cuenta de Nicolás Maduro:

Entre “Dios proveerá” y “el tiempo de Dios es perfecto” estoy empezando a considerar el ateísmo por necesidad.

Ilustra las dos aguas entre las que se encuentra el país. Una, la deliberada improvisación destinada a destruir el modelo de país que se construyó luego de 1958, y sustituirlo por el socialismo bolivariano chavista. Al frente, una casi inocente estrategia de parte de la oposición de dejar que el gobierno se desgaste, aún a costa de su propio respaldo.

La estrategia es la misma: Destruir para reconstruir. En el medio, nosotros los venezolanos.

 

La reputación de Venezuela luego de Mónica Spear

El homicidio de la actriz y reina de belleza venezolana Mónica Spear y su pareja, en presencia de su hija de cinco años, quien resultó herida de bala, ocurrido en una autopista en Venezuela, ha tenido una extensa repercusión en los medios de comunicación del país y en Latinoamérica.

Al momento de escribir ese comentario una consulta en la pestaña de noticias de Google con su nombre, reflejaba más de 31 millones de resultados, incluyendo medios tan influyentes  como The Washington Post, The New York Times, Huffington Post,  BBC, Al-Jazeera. En Twitter aún varios días después del crimen, continuaban las referencias al hecho.

Mónica Spear fue Miss Venezuela en 2004 y a partir de allí comenzó su carrera como actriz, habiendo sido protagonista de varias telenovelas de mucho éxito en la televisión venezolana, mexicana, colombiana, ecuatoriana, así como en estaciones de televisión hispana en Estados Unidos.

Por la circunstancia de que el esposo de la actriz, Thomas Henry Berry, era de origen irlandés, diarios británicos como  The Economist, The Guardian y The Times han dado también extensa cobertura a la noticia.

La reputación de Venezuela como país de alto riesgo debido a su creciente inseguridad es conocida en medios turísticos y de negocios. La mayoría de empresas transnacionales en el país han sustituido a sus ejecutivos por personal venezolano. Los que permanecen, lo hacen bajo severas restricciones y altos costos en protección privada.

Organizaciones analistas de temas de seguridad, violencia y crímenes, tienen a Venezuela como uno de los países más peligrosos, no solo en Latinoamérica, sino en el mundo. Sin embargo, el asesinato de Mónica Spear y su esposo ha hecho que la reputación violenta del país sea percibida ampliamente.

Según cifras de la organización no gubernamental Observatorio Venezolano de Violencia, en Venezuela ocurrieron durante 2013 más de 24 mil homicidios, lo que representa 79 asesinatos por cada 100 mil habitantes.

La reputación de Venezuela está constituida por varios elementos: es un país petrolero, por tanto rico en recursos económicos; es revolucionario, socialista y -políticamente hablando- chavista (en referencia al fallecido presidente Hugo Chávez); peligroso por la inseguridad; sus mujeres son tan bellas que ganan concursos de belleza en el mundo y se destacan como actrices en telenovelas.

Comunicacionalmente, éste hecho y su cobertura en medios formales y en redes sociales de Internet ha obligado al gobierno de Venezuela a ocuparse de la inseguridad y la violencia, al menos como táctica para enfrentar la opinión pública.

A pocas horas del hecho el Presidente Nicolás Maduro lamentaba lo ocurrido en una reunión convocada en el Palacio de Miraflores (Casa de Gobierno) con artistas afiliados a su tendencia partidista. El día siguiente invitó a Miraflores a gobernadores y alcaldes de 79 municipios (de los 336 en los que se divide el país) para buscar dialogar respecto a la seguridad. Entre los asistentes destacó el gobernador de Miranda, y líder de la oposición, Henrique Capriles, siendo ésta la primera ocasión en la que han estado frente a frente luego de las elecciones del pasado abril 2013, cuando Capriles resultó perdedor en un cuestionado proceso electoral.

¿Por qué éste crimen ha tenido tanta repercusión ante la cual el gobierno ha tenido que adoptar un tema en la agenda que no tenía previsto? Es debido al importante valor simbólico que tienen los distintos elementos del hecho:

  1. Una reina de belleza y actriz protagonista de telenovelas,
  2. que trabajó en RCTV, la empresa de TV cerrada por Chávez,
  3. muere asesinada
  4. junto a su pareja, de nacionalidad británica
  5. en presencia de su hija, quien resulta herida y queda huérfana.
  6. El hecho ocurrió en vacaciones de Navidad y Año Nuevo (el “Día de Reyes Magos)
  7. recorriendo el país para disfrutar sus bellezas naturales,
  8. cuyas escenas había compartido con orgullo nacionalista en redes sociales (Twitter e Instagram).
  9. Mónica vivía en Miami (por motivos de trabajo, no quiso emigrar de Venezuela),
  10. donde trabajaba para la cadena de televisión Telemundo, que tiene mucha influencia en la población de origen latinoamericano de Estados Unidos.

Muy claro lo dijo el padre de la actriz en entrevista con Patricia Janiot en CCN en Español, “Mónica representa un ícono”.  Ésta es la clave de la repercusión que ha tenido el hecho. Se trata de un ícono que resume símbolos que son compartidos por multitud de personas. De allí que se haya generado mucha empatía hacia Mónica, hacia su hija Maya y el resto de su familia y compañeros artistas.

“Yo también tengo una hija”, o “esta vez fue Mónica, pero me pudo pasar a mí”, son frases que se escucha decir a otros artistas en entrevistas de televisión, o a gente que comenta en redes sociales o en conversaciones personales.

Muchísima gente se ha visto identificada en Mónica Spear, todo el mundo se ha puesto en los zapatos de su padre, o en los de la niña. Se trata de empatía, y la empatía mueve sentimientos. El contenido simbólico y la empatía son los elementos más poderosos en la comunicación. Esto es lo que ha obligado a hacer cambios –al menos comunicacionales- en la agenda política del gobierno de Venezuela. A pesar de la crítica situación fiscal que vive el país, los anuncios económicos y políticos previstos para estos días debieron ser pospuestos.

La reputación se fundamenta en la percepción y en la valoración que se hace a lo percibido o conocido. Esa valoración está condicionada por los sentimientos. La reputación de Venezuela, incluyendo la de su gobierno y a su gente, es otra luego de este crimen. Todo el mundo sabe hoy que Venezuela es un país petrolero donde asesinan a cualquier persona, sean reinas de belleza o no, sin que el gobierno se ocupe de resolver la situación.

Lo preocupante no es la homofobia de Carreño

Mucho se ha comentado luego de las vergonzosas palabras del Diputado Pedro Carreño en la Asamblea Nacional en las que atacó verbalmente a Henrique Capriles con el epíteto de “maricón”.

Muchas personas han salido en defensa de la “diversidad de género” y de la comunidad LGBT. El punto de discusión va más allá. El asunto no es defender a los LGBT o criticar a Carreño por homofóbico.

El punto clave y preocupante es ver como el camino de la destrucción moral del oponente político es una práctica creciente en esta etapa madurista del chavismo.

Ya el fallecido Chávez lo había utilizado en muchas ocasiones, pero parecía una práctica asociada a su personalidad explosiva. Hoy está claro que la destrucción moral es una práctica del régimen.

El punto no es si llamó a Capriles “maricón” y tratar de involucrarlo en una penosa falta contra la moral. Lo que debe preocuparnos es que cualquier acusación por conducta contraria a la moral se podrá utilizar contra cualquier ciudadano que haga oposición al gobierno.

Recuerden el caso de un dirigente estudiantil merideño que fue perseguido (hasta refugiarse en la Nunciatura Apostólica y luego fugarse) por el supuesto delito de violación de una mujer policía durante disturbios en esa ciudad.

La destrucción moral fue una práctica común durante el stalinismo y más recientemente en Cuba. Durante el Éxodo del Mariel el gobierno cubano calificó a los cubanos que huyeron a Estados Unidos por esa vía como “indeseables”, personas “peligrosas para la sociedad” . Se dice que el régimen cubano aprovechó la ocasión para hacer una limpieza social y facilitar la salida del país de homosexuales, siempre mal vistos por el gobierno en la isla.

El chavismo-madurismo ha demostrado ser menos tolerante a la oposición. Sus métodos en estos primeros meses han incluido desde la agresión física a los diputados, a la agresión moral. ¿Qué falta? ¿Un nuevo Puente Llaguno para disparar a opositores? ¿Para eso se incorporaron los colectivos armados a las milicias?

 

 

De Chávez a Maduro, o la expresión del Totalitarismo del Siglo XXI

Este de Venezuela es el Totalitarismo del Siglo XXI, una forma de gobierno que controla todas las instancias del poder para asegurar que su ejercicio se recubra con un barniz electoral.

Para el Totalitarismo del Siglo XXI el concepto de democracia no contempla la separación e independencia de actuación de poderes, sino solamente el recurso aclamatorio para el mantenimiento del poder y sus beneficios.
El Totalitarismo del Siglo XXI no tiene ideología definida. En el caso de Venezuela lo más acertado es llamarlo simplemente “chavismo”. De lecturas diversas Hugo Chávez fue tomando ideas y acciones que se ajustaran a su interés.
Por eso el brazalete, las camisas (no pardas, sino rojas) y los grupos de choque fascistas, aquí llamados “colectivos”; las decisiones económicas siguen patrones del comunismo chino, pasando por el control de cambio cubano, o las tradicionales formas del populismo latinoamericano, desde Perón hasta el indigenismo como manifestación del nacionalismo. Se suman las tesis de igualdad y de redistribución rentista que se leen en cualquier cartilla básica de socialismo del siglo XIX.
El Totalitarismo del Siglo XXI mantiene también la facha de la Libertad de Expresión, pero forma un Sistema de Medios Públicos guiado por los medios cubanos, que transmite dibujos  animados iraníes, el cual abiertamente se define como formador de “consciencia”. Es decir, es un aparato de propaganda.
Lo lamentable es que pocas personas han entendido este modelo como para comprender lo que pasa, no solo en Venezuela, sino en Latinoamérica. El ALBA es el mecanismo para la difusión de este modelo en la región.
Quienes creían que el chavismo terminaría con la muerte de Hugo Chávez, siguieron la tesis de que “muerto el perro se acaba la rabia”. Están equivocados. El perro Chávez dejó la rabia sembrada, no solo en todas las instituciones del poder en Venezuela, sino en una extensa base de ciudadanos que asumen como cierta la tesis de que los adversarios al chavismo son enemigos, o que la democracia no implica alternabilidad, sino el ejercicio eterno del poder por los mismos personajes.

Maduro no será capaz de fundar el Madurismo, pero su incapacidad intelectual es justamente la mejor credencial para el ejercicio del poder como parapeto de una supraestructura que va más allá de Venezuela que busca que el chavismo sea la expresión del Totalitarismo del Siglo XXI.