El oficio de dudar (I)

La duda es el oficio del periodista. En días recientes los diarios han traído noticias que nos hacen dudar. La primera, mas que noticia es la imagen de Fidel Castro que ha circulado a manera de fe-de-vida en la que se ve al presidente cubano al pie de su cama mostrando un suplemento especial del Diario Granma a propósito del cumpleaños 80 de Castro.

Inmediatamente, el mismo día 13 de agosto, HCh hizo de actor de reparto en la comparsa que el aparato de propaganda gubernamental cubano escenificó mostrando al mundo la visita que el dictador cubano recibió de su homólogo venezolano.

Si la foto de Castro mostrando Granma es real o no, es un debate en el que participé añadiendo  un comentario en el blog del periodista, profesor y blogger colombiano Víctor Solano. Consecuente con el título de su diario, llamado “¿Comunicación?” (así, de manera interrogativa), Solano lanzó el reto de probar si las fotos son reales o es un truco de retoque digital. Opiniones sobrarán.

La sugerencia de que la imagen es producto de un montaje tiene su origen en la certeza de la duda, principio que todo periodista debe ejercer. El intercambio de opiniones a favor de una u otra tesis (montaje o no), ha propiciado discusiones basadas en argumentos válidos para cada una de las partes.

Aquí es donde salta la primera paradoja: el intercambio de opiniones, la reflexión, la discusión y la aceptación de que el otro pueda tener una posición distinta a la propia, son inaceptables (¿acaso también inexistentes?) para el totalitarismo comunista antillano. Ese que a lo largo de medio siglo ha creado una especie de analfabetismo reflexivo en su sociedad mediante la repetición, una y otra vez, de arengas Patria o Muerte, Venceremos… Hasta la victoria siempre….. y qué decir de las maldiciones hacia el Imperialismo Yankee.

Y ahora la segunda paradoja: la duda sobre la validez de las fotografías conlleva la certeza de que la salud del Fidel Castro octogenario hace imprescindible crear las condiciones mínimas dentro de la sociedad cubana para que por primera vez piensen en que Fidel morirá como toda  persona en cualquier momento.

Durante casi medio siglo para la propaganda cubana Líder ha sido sinónimo de único y de inmortal. Pero llegó la hora de decir lo contrario. Como si el traspaso de poderes –por primera vez– al hermano Raúl no hubiese sido suficiente señal de que los tiempos han cambiado, la propaganda cubana se ha encargado de poner en boca de Fidel frases como “…Afirmar que el período de recuperación durará poco y que no existe ya riesgo alguno, sería absolutamente incorrecto. Les sugiero a todos ser optimistas, y a la vez estar siempre listos para enfrentar cualquier noticia adversa…”

Muchas leyendas tiene la historia universal sobre el ocultamiento de la muerte de dictadores. Seguramente Fidel sigue vivo, pero cuando llegue el momento de conocer esa noticia adversa sobre la muerte de Castro, todos tendremos el deber de dudar sobre la veracidad de lo inevitable.

Pero  al final, la sombra de la muerte es más grande que el cuerpo que la produce. Lo que sobresale se llama verdad.

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