27F: De la comedia al drama económico

Durante la mañana del 27 de febrero de 1989 las líneas telefónicas estaban más congestionadas que lo habitual. Tanto, que no logré transmitir por fax un artículo de opinión que había escrito dos días antes. Lo habrían de recibir en el Centro de Divulgación del Conocimiento Económico (CEDICE), desde donde se enviaría a alguno de los diarios de Caracas o del interior del país para ser publicado. Fue en CEDICE donde hice mis primeras pasantías periodísticas, y luego continué colaborando de manera ocasional con artículos.

Desde hace 18 años esa página ha estado guardada entre mis cuartillas y manuscritos. Hoy por fin lo publico en este blog, pues su contenido pudiera encajar casi al calco en el país actual.

La atención de la totalidad de los venezolanos, e incluso de parte del mundo, se centra en la habilidad que tenga el gobierno para componer las malformaciones económicas y permitirle al país una solidez cónsona con el potencial que posee.

Los efectos de las “medidas”, por lo menos de las que inicialmente se han tomado, se verán en términos de corto y mediano plazo. En lo inmediato, ocurre un desajuste derivado de los abruptos cambios en los precios de venta de la totalidad de artículos y servicios. En este sentido, los venezolanos no conocemos otro tipo de venta que no esté basado en la “barata”. La relación costo-valor siempre estuvo distorsionada por la abundancia de recursos, tanto a nivel macroeconómico como individual.

Por otra parte, la democracia se ha confundido con la socialización de la riqueza. El Ejecutivo, por medio de disposiciones administrativas, e inclusive el Poder Legislativo con el uso de “aplanadoras”, han intentado redistribuir la riqueza con subsidios, regulaciones de precios y un excesivo gasto público improductivo.

Sin embargo, como en Broadway, esta exitosa comedia no pudo mantenerse en cartelera. Los cuantiosos fondos destinados a mantener una costosa producción empezaron a escasear, aun cuando se continuaba anunciando: ¡30 años en cartelera! ¡El mayor éxito en Latinoamérica!

Entonces un nuevo director entró en escena. Él dirigió antes una temporada. Sabe que su reto histórico está en desmontar esa función. Ahora le toca un drama en cinco actos donde el papel principal lo tienen los actores de carácter y no los arlequines y demás personajes burlescos. En esta representación, a diferencia de los dramas griegos, el destino no determina el desenlace, sino que, contrariamente, el desarrollo de los primeros actos determinan el destino de la democracia como sistema político.

Todos los participantes, el director, los productores, los actores y espectadores tienen un papel determinante que cumplir para garantizar el éxito final de la temporada. Pero los que no deben desestimarse a la hora de garantizar el desenvolvimiento de la función son los acomodadores de este inmenso teatro llamado Venezuela: los organismos de seguridad y orden público.

Los espectadores se sentirán inquietos, mejor dicho, descontentos por los cambios de función y entonces protestarán, no siempre de la mejor manera. Si la policía no sabe cómo poner orden, ya sea por exceso o por defecto en el cumplimiento de sus funciones, el descontento no será solamente por lo económico, sino por lo social.

El mejor ejemplo es una revuelta estudiantil, que comienza protestando por la falta de cupo, y termina haciéndolo en solidaridad por los compañeros golpeados, o incluso muertos durante las primeras manifestaciones pacíficas.

Así que Carlos Andrés Pérez deberá guardar mucho celo a la hora de exigir a sus colaboradores el cabal cumplimiento de sus funciones  en materia económica y social. Como lo ha manifestado, su anterior quinquenio le enseño lo que puede repetir y lo que debe evitar. Esperemos que recuerde también su ejercicio como ministro-policía. Cosas buenas  y malas hizo en esa época convulsa. Errare humanun est.  Aunque el fantasma quizás ya no sea el comunista de entonces, esperamos que haya aprendido esas lecciones.

Cualquier parecido con la realidad que se vive 18 años después es pura coincidencia.

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Un pensamiento en “27F: De la comedia al drama económico

  1. Me llamó mucho la atención este artículo, aunque lo escribiste en 1989, tienes razón en decir eso de que “cualquier parecido con la realidad actual, es pura coincidencia… Hace poco comentaba acerca de eso con alguien. Sube el telón, baja el telón. Gracias Luis, periodistas como tú son pocos, con esa fina inteligencia y con clase al escribir… Visitaré este blog a menudo hay mucho que leer…
    Un abrazo Raiza

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