Mattel y en imperio chino de Shi Yi

www.mattel.com

No fue Lex Luthor, ni uno de los conocidos malvados de la TV quienes golpearon duramente a personajes destacados del capitalismo occidental. Fue un villano, casi desconocido hasta ahora, de nombre Lead, que se infiltró en el naciente capitalismo chino para hacer daño al sistema de comercio mundial. 

Minar la salud de millones de niños en todo el mundo occidental fue el arma escogida por Lead para atacar la industria juguetera.

Las víctimas inmediatas fueron los indefensos vecinos de Plaza Sésamo. El dinosaurio Barney tampoco se salvó, ni Dora, la niña exploradora que vive en el Reino de Nickelodeon. Las víctimas del malvado Lead están en el Imperio de Mattel y a sus principados Fisher-Price y Hot Wheels. La Reina Barbie y las Princesas Polly Pocket lloran, pero quien ha sufrido una herida costosa, dolorosa y silente  es el naciente Reino de Shí Yì, en China. 

Shí Yì se traduce como “actividad empresarial, industria y comercio”. En ese reino de los negocios la confianza es el activo de mayor valor y se intercambia por medio del dólar, pero ahora la confianza está en baja. Luego de casi un siglo de aislamiento y atraso provocado por la Revolución China y su modelo comunista, donde se privilegiaron esquemas productivos inmensamente ineficientes  y casi enteramente artesanales, el país reconoció los beneficios de sistemas industriales masivos y orientados a la producción capitalista. El “Milagro Chino” ha significado el continuo incremento de exportaciones a todo el mundo.  

La laboriosidad de sus obreros se traduce en bajos costos de mano de obra y en una productividad elevada. Una inmensa red de pequeñas empresas subcontratistas divide el trabajo para fabricar partes y componentes de juguetes, equipos electrónicos, ropa, herramientas, prácticamente todo lo que se existe en el mundo lleva la inscripción “made in China”. 

Paradójicamente, el ataque de Lead a Mattel tuvo al menos un importante grupo de beneficiarios, pues minimizó la denuncia que pocas semanas antes hizo la organización PlayFair acerca de las graves irregularidades detectadas en una investigación sobre las condiciones laborales en las industrias que fabrican artículos licenciados con los símbolos de los Juegos Olímpicos Biejing 2008.  

El informe (disponible en www.playfair2008.org), concluye que “el trabajo infantil, las horas extraordinarias excesivas, la habitual subremuneración del  trabajo y la flagrante falta de acatamiento de las leyes laborales chinas son corrientes en las cadenas de suministros de ropa deportiva, juguetes, artículos de electrónica”. 

PlayFair2008-Report

Algunos de los clientes de de las fábricas chinas que comenten irregularidades, según el informe de FairPlay son: Disney, Nike, Reebok,  Wal-Mart, Home-Depot, Burberry, Marykay, Dell, Warner Brothers (Batman y Robin, Superman y Star Wars), NBA, MLB, NCAA, NHL, Manchester United Football Club, Reebok, Timberland, Ellesse, Fila, Diadora, Kangol, NASCAR, Titleist, Quiksilver y Budweiser. Estados Unidos, Canadá y Europa son los destinos principales de las exportaciones Chinas.

Según la Organización Mundial de Comercio, en 2005 (aun el informe 2006 no está disponible) Estados Unidos recibió importaciones chinas por un valor de 259,8 miles de millones (billones) de dólares.  

La omisión de reglas laborales en la creciente industria china está en algunos casos va acompañada de la inobservancia de estándares de calidad.

A escasas dos semanas de haber decidido el retiro de 967.000 juguetes de Plaza Sésamo y Barney del mercado estadounidense, se sumó el llamado de Mattel para que los consumidores devuelvan 345.000 juguetes de Batman, 683.000 muñecas Barbie, un millón de sets de Doggie Day Care, 7,3 millones de sets de muñecas Polly Pocket. En todos estos casos, por fallas en la calidad, al presentarse una elevada posibilidad de que se desprendan pequeños imanes incluidos en los juguetes.  La ingestión accidental por parte de los niños de esos pequeños imanes puede causar lesiones graves que requieren soluciones quirúrgicas.

Según la Comisión de  Seguridad de los Productos de Consumo de los Estados Unidos (CPSC), en el caso de los sets de juego de las muñecas Polly Pocket Mattel ha recibido más de 400 reportes de pérdida de imanes. Se conocen tres reportes de lesiones graves de niños que tragaron más de un imán, por lo que sufrieron perforaciones intestinales que requirieron cirugía.  

El caso Mattel ha abierto una ventana que hace dudar de algunas fallas notorias en la calidad de la manufactura y de los insumos industriales chinos. Al revisar la lista de los productos que fueron retirados del mercado estadounidense durante el mes de julio de este año por la CPSC, encontramos que de 29 recalls (como se conoce esta acción), 16 corresponden a artículos fabricados en China, tres de ellos por contener plomo (lead) en cantidades superiores al nivel permitido, y el resto por presentar distintos tipos de fallas que podrían derivar en lesiones personales al usuario o a provocar incendios. Trece de esos 16 artículos son juguetes, artículos para niños o de uso doméstico. 

Sin embargo, al menos en lo que respecta a las condiciones laborales en la industria china, aparecen algunas señales positivas. En el Foro de Empleo Asia-Pacífico que instaló en Beijing el pasado 13 de agosto el Director General de la Organización Mundial del Trabajo, Juan Somavia, representantes del gobierno chino se mostraron preocupados por la situación laboral en su país. Durante la inauguración del Foro, el Secretario General del Consejo del Estado de China, Hua Jianmin, destacó una serie de políticas adoptadas por su Gobierno para promover el empleo. Dijo que espera que el foro sirva como “plataforma para expandir intereses comunes, compartir experiencias y aumentar la cooperación para avanzar en el esfuerzo por garantizar crecimiento económico, generación de empleos y trabajo decente”. Tian Chengping,  ministro del Trabajo y Seguridad Social, dijo que en los últimos años China “ha progresado notablemente en el aumento de los empleos y en llevar adelante el trabajo decente”. 

Falta por saber cuál es el estándar de decencia laboral en la China de hoy, que camina con un pie en los viejos vicios del comunismo restrictivo e ineficiente, y con el otro en el afán por el dinero obtenido irrespetando principios y derechos de la actividad comercial lícita.

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