El acoso a los medios se extiende al interior de Venezuela

A propósito del más reciente capítulo en la saga de acoso gubernamental contra el canal de televisión Globovisión, pensaba yo en la importancia y trascendencia que para el habitante de una ciudad pequeña en el interior del país tienen las amenazas contra Guillermo Zuloaga o el canal, habida cuenta que su cobertura en señal abierta está limitada a las principales ciudades del centro del país, y su distribución por televisión por suscripción en el resto de Venezuela se limita al sector que tiene recursos para tal gasto.

En consecuencia, los estrategas políticos que intentan hacer de este hecho un argumento movilizador en la opinión pública nacional, no lo lograrán más allá del mismo grupo de convencidos de siempre.

Sin embargo, las amenazas a los medios regionales también están ocurriendo y son menos visibles. Es el caso de las hechas contra El Diario de Los Andes, por Hugo Chávez en uno de sus programas dominicales en razón de que el dario pertenece a un grupo de empresarios trujillanos a quienes se les ha acusado (televisivamente, no legalmente) por supuestas irregulariddes en la construcción de viviendas.

Como lo cuenta la periodista Raisa Urribarrí en su columna en Código Venezuela, se trata de la aplicación del mismo libreto que cursa contra Globovisión-Zuloaga: Siendo el medio un denunciante incómodo contra la gestión gubernamental, entonces se actúa contra negocios y empresas de los mismos propietarios en otras áreas de actividad económica.

Regionalmente el Colegio Nacional de Periodistas fijó su posición en un comunicado que reproduzco a continuación:

La Junta Directiva del Colegio Nacional de Periodistas, Seccional Trujillo, reitera su posición en defensa de la libertad de expresión, de pensamiento y opinión; del derecho a informar y permanecer informados; de la información vera? y oportuna, y del libre acceso a la fuente noticiosa.

Dentro de tal contexto, rechazamos y repudiamos la campaña de descalificación y retaliación que factores de poder ligados al oficialismo han emprendido contra los periodistas y directivos del Diario de Los Andes, Edición Trujillo, a raíz de los reportajes sobre la Planta de Tratamiento del Eje Vial, conocida popularmente como “La Hedentina”.

Nos consta que Diario de Los Andes, durante su trayectoria de 32 años en el campo de la comunicación social, le ha dado cabida a las opiniones y criterios más diversos, en estricto apego a la libertad de expresión consagrada en los artículos 57 y 58 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, y en la Ley de Ejercicio del Periodismo, por lo que, es cuesta arriba el intento por enlodar tan amplia hoja de servicio público.

Los periodistas y medios de difusión masiva encarnan la voz de quienes no son escuchados por las altas esferas de poder, como las familias que día tras día y noche tras noche padecen en carne propia los olores nauseabundos y putrefactos que emanan de la mal llamada “Planta de Tratamiento del Eje Vial”. Fetidez y contaminación ambiental que amenaza la salud de miles de personas que habitan en los alrededores de tan polémica construcción.

Nos solidarizamos con los colegas del Diario de Los Andes, Edición Trujillo, y respaldamos el trabajo periodístico que adelantan día a día, no sólo en el seguimiento a “La Hedentina”; sino en todas las fuentes que conforman el espectro noticioso e informativo.

Por lo demás, Diario de Los Andes es un medio de comunicación impreso que emplea a docenas de personas, lo cual le otorga un altísimo valor agregado en tiempos de radicalización, autoritarismo y sectarismo político oficialista que arremete contra toda empresa exitosa y productiva que encuentra a su paso.

El libre debate de ideas y opiniones, y la pluralidad en la información son ingredientes que enriquecen la democracia, mas no así el pensamiento único que desean imponer factores de poder que no ven al otro como adversario, sino que lo tildan de enemigo y le niegan el derecho constitucional de disentir y cuestionar.

La Junta Directiva del Colegio Nacional de Periodistas, Seccional Trujillo, reivindica el derecho a la crítica sana y constructiva que, bien entendida por los gobernantes serios, competentes y responsables, les serviría de mucho para mejorar sus gestiones y bañarlas de eficiencia en aras de solucionar los múltiples problemas que aquejan al colectivo.

No podemos olvidar que la censura es la negación del periodismo y la autocensura es la negación del periodista. Creemos, sin lugar a dudas, que Diario de Los Andes no se niega como medio de comunicación social libre y plural, y muy especialmente, sabemos que los periodistas que laboran en esta empresa no se autocensuran ni aceptan que los censuren. Su fortaleza ética y moral, la pasión y vocación de periodistas resiste cualquier presión y retaliación gubernamental.

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