Dos visiones petroleras

A partir de este 2 de mayo en Brasil rigen nuevos precios para el combustible, según lo decidió la estatal Petrobras. La gasolina aumenta 10% y el diesel 15%. La medida fue tomada “considerando un nuevo nivel de precio del petróleo internacional, dentro de una perspectiva de mediano y largo plazos, y están en línea con las premisas definidas en el Plan Estratégico de mantener los precios de los derivados dentro de parámetros internacionales”, afirma la empresa en un comunicado.

Más allá del valor de venta en sí mismo, que resulta solo una fracción del 43% de incremento que ha tenido el crudo Brent en los doce meses desde abril de 2007, por citar uno sólo uno de los crudos marcadores en el mercado mundial, destaca el hecho de que la empresa actúe de manera profesional y técnica, sin interfencias populistas.

El comunicado de le empresa reafirma que “la remuneración recibida por la venta de sus productos, hace posible que Petrobras viabilice su programa de inversiones y, de esta forma, viene descubriendo más petróleo y gas, construyendo y operando unidades industriales, y conduciendo una red de transporte y logística, que viene garantizando el abastecimiento nacional de derivados y un retorno para sus accionistas”.

Qué lejos está la “Nueva PDVSA” de actuar técnica y profesionalmente. En Caracas no se habla de programas de inversiones, sino de gasto social; no se habla de redes de transporte para garantizar el abastecimiento interno, sino de contrabando de extracción; no se habla de nuevos descubrimientos de petróleo y gas, sino de recertificación de reservas, que no es sino volver a contar lo mismo que ya se tiene; no se habla de retorno para los accionistas, sino de contribuciones fiscales que entran a las “arcas” del gobierno para ser gastadas en “misiones” e ineficiencia.

Visiones tan distintas han resultado irreconciliables a la hora de concretar negocios petroleros entre Petrobras y PDVSA. Los acuerdos firmados en febrero de 2005 no han llegado a concretarse en su gran mayoría. La presencia de la empresa brasilera como accionista minoritario en empresas mixtas controladas por PDVSA solamente busca asegurar presencia para cuando –algún día- en Venezuela vuela verse la actividad petrolera como un negocio de escala mundial, y no como la caja chica para financiar revoluciones trasnochadas. Entonces PDVSA volverá a ser un interlocutor válido entre las empresas petroleras.