La reputación de Venezuela luego de Mónica Spear

El homicidio de la actriz y reina de belleza venezolana Mónica Spear y su pareja, en presencia de su hija de cinco años, quien resultó herida de bala, ocurrido en una autopista en Venezuela, ha tenido una extensa repercusión en los medios de comunicación del país y en Latinoamérica.

Al momento de escribir ese comentario una consulta en la pestaña de noticias de Google con su nombre, reflejaba más de 31 millones de resultados, incluyendo medios tan influyentes  como The Washington Post, The New York Times, Huffington Post,  BBC, Al-Jazeera. En Twitter aún varios días después del crimen, continuaban las referencias al hecho.

Mónica Spear fue Miss Venezuela en 2004 y a partir de allí comenzó su carrera como actriz, habiendo sido protagonista de varias telenovelas de mucho éxito en la televisión venezolana, mexicana, colombiana, ecuatoriana, así como en estaciones de televisión hispana en Estados Unidos.

Por la circunstancia de que el esposo de la actriz, Thomas Henry Berry, era de origen irlandés, diarios británicos como  The Economist, The Guardian y The Times han dado también extensa cobertura a la noticia.

La reputación de Venezuela como país de alto riesgo debido a su creciente inseguridad es conocida en medios turísticos y de negocios. La mayoría de empresas transnacionales en el país han sustituido a sus ejecutivos por personal venezolano. Los que permanecen, lo hacen bajo severas restricciones y altos costos en protección privada.

Organizaciones analistas de temas de seguridad, violencia y crímenes, tienen a Venezuela como uno de los países más peligrosos, no solo en Latinoamérica, sino en el mundo. Sin embargo, el asesinato de Mónica Spear y su esposo ha hecho que la reputación violenta del país sea percibida ampliamente.

Según cifras de la organización no gubernamental Observatorio Venezolano de Violencia, en Venezuela ocurrieron durante 2013 más de 24 mil homicidios, lo que representa 79 asesinatos por cada 100 mil habitantes.

La reputación de Venezuela está constituida por varios elementos: es un país petrolero, por tanto rico en recursos económicos; es revolucionario, socialista y -políticamente hablando- chavista (en referencia al fallecido presidente Hugo Chávez); peligroso por la inseguridad; sus mujeres son tan bellas que ganan concursos de belleza en el mundo y se destacan como actrices en telenovelas.

Comunicacionalmente, éste hecho y su cobertura en medios formales y en redes sociales de Internet ha obligado al gobierno de Venezuela a ocuparse de la inseguridad y la violencia, al menos como táctica para enfrentar la opinión pública.

A pocas horas del hecho el Presidente Nicolás Maduro lamentaba lo ocurrido en una reunión convocada en el Palacio de Miraflores (Casa de Gobierno) con artistas afiliados a su tendencia partidista. El día siguiente invitó a Miraflores a gobernadores y alcaldes de 79 municipios (de los 336 en los que se divide el país) para buscar dialogar respecto a la seguridad. Entre los asistentes destacó el gobernador de Miranda, y líder de la oposición, Henrique Capriles, siendo ésta la primera ocasión en la que han estado frente a frente luego de las elecciones del pasado abril 2013, cuando Capriles resultó perdedor en un cuestionado proceso electoral.

¿Por qué éste crimen ha tenido tanta repercusión ante la cual el gobierno ha tenido que adoptar un tema en la agenda que no tenía previsto? Es debido al importante valor simbólico que tienen los distintos elementos del hecho:

  1. Una reina de belleza y actriz protagonista de telenovelas,
  2. que trabajó en RCTV, la empresa de TV cerrada por Chávez,
  3. muere asesinada
  4. junto a su pareja, de nacionalidad británica
  5. en presencia de su hija, quien resulta herida y queda huérfana.
  6. El hecho ocurrió en vacaciones de Navidad y Año Nuevo (el “Día de Reyes Magos)
  7. recorriendo el país para disfrutar sus bellezas naturales,
  8. cuyas escenas había compartido con orgullo nacionalista en redes sociales (Twitter e Instagram).
  9. Mónica vivía en Miami (por motivos de trabajo, no quiso emigrar de Venezuela),
  10. donde trabajaba para la cadena de televisión Telemundo, que tiene mucha influencia en la población de origen latinoamericano de Estados Unidos.

Muy claro lo dijo el padre de la actriz en entrevista con Patricia Janiot en CCN en Español, “Mónica representa un ícono”.  Ésta es la clave de la repercusión que ha tenido el hecho. Se trata de un ícono que resume símbolos que son compartidos por multitud de personas. De allí que se haya generado mucha empatía hacia Mónica, hacia su hija Maya y el resto de su familia y compañeros artistas.

“Yo también tengo una hija”, o “esta vez fue Mónica, pero me pudo pasar a mí”, son frases que se escucha decir a otros artistas en entrevistas de televisión, o a gente que comenta en redes sociales o en conversaciones personales.

Muchísima gente se ha visto identificada en Mónica Spear, todo el mundo se ha puesto en los zapatos de su padre, o en los de la niña. Se trata de empatía, y la empatía mueve sentimientos. El contenido simbólico y la empatía son los elementos más poderosos en la comunicación. Esto es lo que ha obligado a hacer cambios –al menos comunicacionales- en la agenda política del gobierno de Venezuela. A pesar de la crítica situación fiscal que vive el país, los anuncios económicos y políticos previstos para estos días debieron ser pospuestos.

La reputación se fundamenta en la percepción y en la valoración que se hace a lo percibido o conocido. Esa valoración está condicionada por los sentimientos. La reputación de Venezuela, incluyendo la de su gobierno y a su gente, es otra luego de este crimen. Todo el mundo sabe hoy que Venezuela es un país petrolero donde asesinan a cualquier persona, sean reinas de belleza o no, sin que el gobierno se ocupe de resolver la situación.